Diplomacia, distracción y negociación a raíz de la Operación Gedeón

Recientemente se desarrollaron eventos bastante inusuales en Venezuela. Entre ellos la denominada Operación Gedeón, que enfocó al régimen en descifrar su causa y quiénes se encuentran detrás de la misma. En este orden de ideas, la COVID-19 parece haber pasado a segundo plano. Pese haber sido su prioridad en la arena de su política exterior.

La operación Gedeón hizo tres avanzadas por Aragua y La Guaira. En ellas, se detuvieron a los que las llevaron a cabo. En el grupo hay dos ciudadanos norteamericanos llamados Luke Denman y Airan Berry. Ambos fueron solicitados por EEUU, por miedo a que se les violen sus derechos humanos. Sin embargo, el mismo Mike Pompeo afirmó que esto es un tema consular que debe manejarse por la vía de la diplomacia.

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Esa realidad es casi imposible, debido a que hay que recordar que EEUU no reconoce a Nicolás Maduro como el jefe de Estado y Gobierno del país. Por lo cual, hacer cualquier acto consular es un reconocimiento implícito al régimen, cosa que el gobierno de Trump tal vez no esté dispuesto a hacer. Más aún, luego de realizar tantos esfuerzos para lograr un cerco diplomático desde hace más de un año al país suramericano.

El procedimiento va a tener que esperar a que exista una negociación que lleve a un cambio de régimen, o la instalación de un Gobierno de Emergencia Nacional. Incluso, algún mecanismo que lleve a la entrega de estos dos hombres ante el gobierno norteamericano sin que implique el reconocimiento de la dictadura.

Operación Gedeón y sus versiones

Se dieron diversas declaraciones por parte del gabinete de Maduro, en especial por parte de Jorge Rodríguez. Él explicó el contrato de la Operación Gedeón en televisión, haciendo ver la perspectiva del régimen y también acusando a los presidentes de los Estados Unidos y de Colombia por su desarrollo.

Incluso, se amenazó con llevar al presidente Iván Duque ante la Corte Penal Internacional (CPI), por permitir que se llevaran a cabo los entrenamientos de los implicados de la operación en Colombia.

Tal y como lo relató el sitio web del diario Panorama: «Venezuela va a ir con todo en la Corte Penal Internacional, Iván Duque, no es posible que permitas que se entrenen terroristas, mercenarios en Colombia para que vengan a atacar a Venezuela”.

A esto, Duque respondió no tener nada que ver en este asunto. Asimismo, Donald Trump se pronunció negando estar involucrados en la Operación Gedeón. “Si quisiera entrar en Venezuela no lo mantendría en secreto, y no mandaría a un grupo pequeño, hablaríamos de un Ejército” comentó el mandatario nacional de EEUU.

¿Qué seguirá?

Tras todo esto, existen muchas cosas que pueden presentarse a futuro. La primera, un constante enfrentamiento diplomático entre las tres naciones mencionadas. Pero, en este caso, ya no solo debido a temas como la migración y la emergencia humanitaria, sino sobre temas más álgidos como la acción de un actor no estatal hacia un Estado, que si bien está siendo gobernado por usurpadores, nunca se ha puesto sobre la mesa que sea un actor de esta índole el que derroque al gobierno de turno.

Puede que por otro lado, Venezuela busque refugiarse en todos los organismos y países que reconozcan a Maduro para buscar apoyo y actuar con base a estas acciones, lo cual no será inmediato. Aunque, algo que sí es seguro es que las alianzas con Irán y Rusia pueden fortalecerse. Esto, con el fin de responsabilizar a los EEUU de estas acciones y venderlo como un Estado que busca invadir territorios violando su soberanía.

En conjunto con la crisis generada por el COVID-19, Venezuela buscará legitimidad por parte de la comunidad internacional. También, puede que los grupos armados no estatales como los colectivos, las guerrillas, entre otros, se enfrenten y creen focos de conflicto en diversos territorios. Especialmente en los fronterizos para darle poder a su tesis.

Igualmente, puede desarrollarse una nueva negociación entre los actores de la política nacional. Todo, por haber una amenaza hacia el gobierno de una organización con inteligencia militar, por lo que pueden generarse nuevas negociaciones entre el régimen y la presidencia encargada. Pues, esto siempre ha sido el norte de la comunidad Internacional.

Mientras tanto, la élite política, a través de esta amenaza, está buscando posicionarse en cualquier negociación que surja. Lo cual se evidenció en el comunicado emanado por el partido Primero Justicia de los últimos días. Los movimientos antes mencionados muestran que hay reacción y consecuencias ante esta operación.

La primera es desviar la atención de la población por parte del gobierno ante toda la crisis de servicios que tiene el país. La segunda es que se propicie un terreno de negociación. Finalmente, la tercera es que la diplomacia juegue un papel determinante en cómo se desarrollen las dos anteriores. Pues, hoy más que nunca, sabemos que este no es un tema en el que solo los venezolanos tenemos influencia.

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