Desesperanza y pesimismo, la marca de una generación venezolana

Cómo regla general es muy común revisar noticias nacionales y que ninguna de ellas sean precisamente positivas, de hecho las noticias siempre son del mismo tono, siempre son acerca de cómo en cierta comunidad del país está sufriendo problemas, como el gobierno está preparándose para darle otro fuerte y duro golpe a la democracia, como un grupo de venezolanos están sufriendo algún tipo de problema -ya sea xenofobia o aporofobia- y como lo oposición sigue repitiendo su ciclo de estrategias que no sirven. Lo que quiero decir con esto es que tantas noticias negativas, tantos problemas ¿habrá llevado al venezolano a ser una persona negativa?

Desesperanza, la marca de un generación. Foto: Composición Todos Ahora

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Ambas preguntas son resultan bastante amplias, complejas de responder, pero en todo caso si se pueda dar una visión sobre  tal vez un tanto polémica sobre todo esto, los venezolanos, específicamente los que nos ha tocado vivir un insilio; el insilo se puede definir como vivir en tu país, pero no del modo que había planteado y que la vida que tienes te fue impuesta de muchas maneras, si eres joven, muy seguramente te será fácil entender que cualquier intento de planificar un futuro en Venezuela resulta un sueño bastante lejano, estudiar, crecer económicamente, volverte estable y tener oportunidades de trabajo es algo que resulta tan complicado como pensar como se puede solucionar el conflicto del país, este insilio solo terminó provocando que ante la desesperación y la desesperanza muchos venezolanos hayan decidido irse del país donde los problemas no son precisamente menos.

Posiblemente todos estos problemas que siempre han estado presente desde que tenemos uso de razón, y seguramente nos haya afectado -tal vez de manera inconsciente-  más de lo que nosotros podemos notar, al punto de que quizás nos hayamos vuelto pesimistas, además, desde que tenemos uso de razón se nos ha prometido un cambio, un forma de crecer, una calidad de vida distinta a la que llevamos en la actualidad y a las que nos ha planteado el chavismo y el régimen, pero  los discursos de nuestra oposición solo han quedado en eso, discursos, esto ha tenido efectos como que la desesperanza se ha apoderado de muchos venezolanos en muchos sentidos, tal vez en tantos sentidos que sin darnos cuenta haya afectado nuestra forma de ser, pensar y escribir.

La desesperanza…

Y con respecto a ese último punto, el punto de escribir. El otro día hablando con un compañero, veíamos nuestros artículos de esa semana, los analizábamos y hacíamos nuestras respectivas críticas, pero para mí, era realmente notable como estos artículos, como otros que habíamos publicados con anterioridad tenían -tal vez de manera inconsciente- una escritura que muchas veces era bastante negativa y donde la desesperanza en torno a los temas de Venezuela como la migración, la solución política del país, las universidades o los jóvenes de cierta manera se hayan vuelto nuestra forma de ser y pensar.

En cuanto a ser y pensar, seguramente el pesimismo de nuestra generación no es algo propiamente de nosotros, sino algo muy seguramente infundado, por todo lo que hemos vivido en nuestro país. Y es que, que persona dentro del país no ha pensado ¿Me tengo que quedar y luchar por el país aunque eso provoque que en algún momento el régimen toque a mi puerta? O por el contrario ¿Debería irme aún sabiendo todos los retos que esto trae?

En ambos casos, el régimen ya tocó nuestra puerta y entró de manera forzosa a la casa de una gran parte los venezolanos, y si no fuese así, de plano ni siquiera fuese necesario pensar en estos dos grande dilemas, pero aún así, el régimen nos ha impactado a todos, obligándolos a vivir prácticamente de una forma impuesta, bastante deplorable donde poco o nada importa tener algún tipo de derecho y con un constante sentimiento de desesperanza en todo lo que se refiere a resolver los problemas, de hecho hay situaciones donde resulta realmente complicado resolver aunque sea el mas mínimo problema que enfrenta Venezuela y los venezolanos. Esto lo que provoca es que nos terminemos volviéndonos más pesimistas y desesperanzado.

Incluso desde una perspectiva bastante personal, como estudiante de Derecho las exceptiva que nos planteamos al empezar esta carrera siempre serán dirigidas a hacer cumplir la ley y traer consigo y a la sociedad todos estos beneficios que de su cumplimiento se derivan, pero,  esta visión rápidamente cae por una donde hay que buscar la forma de luchar contra un sistema jurídico y judicial criminal donde lo que más importa es tu postura política y tu apoyo al régimen, donde básicamente se vuelve algo de segundo plano cualquier derecho que tengas, incluso si es un derecho humano.

Y derecho no es la única carrera que ha sufrido estos problemas, carreras como economía les toca que lidiar con la reconstrucción de un sistema económico completo que nunca frena las malas políticas, e incluso, las carreras como ingeniería civil tienen que ver día a día como la infraestructura de un país completo se deteriora y no se puede hacer nada, porque esto es lo que quiere un régimen; e incluso fuera de un ámbito académico, nos toca ver a nuestros familiares, amigos, compañeros e incluso nosotros mismo, la manera en la que lentamente nos deterioramos, y no por el pasar del tiempo, sino por la desesperanza, el insilio, la escasez, la inhumanidad, la represión y sumisión con las que nos trata un gobierno autoritario y como el pesimismo es generado y apoyado por las promesas insostenibles de una oposición que se encuentra enfrascada en una lucha interna que poco o nada trae al país o a los venezolanos.

Entre el insilio y el exilio muchas veces es complicado tener una visión del país que sea realmente buena o aunque sea mínimamente positiva, tal vez porque los problemas siempre se encuentra a la vuelta de la esquina , tal vez  porque estos dos factores serán los que marcarán al venezolano actual y sobre todo al joven venezolano, tal vez por todo lo que hemos vivido y todo lo que seguramente nos tocará vivir nuestra generación quedará marcada como una generación pesimista.

Mientras que a muchos de nuestros padres seguramente les haya tocado vivir la mejor época de Venezuela y eso los haya vuelto las personas que son en estos momentos. Pero a nosotros nos ha tocado vivir la peor época de Venezuela, una Venezuela de la cual solo tenemos las historias y cuentos de lo que alguna vez fue y de la cual a veces ni siquiera tenemos motivos para querer mas allá de las vivencias y recuerdos que en su momento tuvimos, pero que ya no existen y difícilmente volverán, ya que la Venezuela que nos tocó fue una impuesta y que ninguno de nosotros hubiese querido o siquiera aceptado, y estoy seguro que esto marcará de por vida a muchos joven que le ha tocado vivir la desesperanza, la opresión y la capacidad que tiene el humano de deshumanizarse por cumplir sus propios objetivos y mantenerse en el poder.

Esto seguramente será la marca que nos tocará llevar a una generación completa, una marca donde lo que se impone es la desesperanza y el pesimismo. Provocado porque nuestro país, sus problemas y su decadencia no nos han dado otra opción, y así seguramente nos hayan moldeado.

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