Desaciertos en la política exterior de Trump hacia Venezuela

Toda acción parte de una intencionalidad y aquella se mide por resultados, si se evaluaran los resultados más inmediatos en los desaciertos de la política exterior de EE UU con respecto a Venezuela salta a la vista que la transición política no se ha concretado. Al decir esto parece que se está juzgando que la administración Trump es el único factor de poder interesado en la transición en Venezuela, al contrario, más de 50 países y la mayoría de los venezolanos aspiran a un cambio que democratice el sistema político; sin embargo, EE UU es quien ha dispuesto más recursos, no sólo económicos, sino de inteligencia y de presión diplomática contra Venezuela. No obstante, los desaciertos hasta hoy y con todo el esfuerzo y trabajo de la administración Trump, no se visualiza un panorama claro respecto a la transición en Venezuela.

En la historia reciente de la política exterior norteamericana, hay que destacar que fue desde la llegada de los republicanos a la Casa Blanca (2017) cuando hubo una atención más enérgica al caso venezolano, los demócratas fueron timoratos y un tanto reservados, más allá de la orden ejecutiva de Obama (2015) reconociendo a Venezuela como una amenaza, no hubo una política exterior que fuera en línea con dicha orden ejecutiva.

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De otro modo actuaron los republicanos, quienes a partir del 23 de enero del año pasado incrementaron sustancialmente las presiones hacia el régimen, desde esa fecha la estrategia norteamericana consistió en el desconocimiento del régimen, y el apoyo al gobierno interino, a partir de entonces las sanciones económicas, comerciales y diplomáticas fueron incrementándose, buscando generar un quiebre en la coalición dominante.

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El quiebre no se dio, el paquete de sanciones tanto individuales como colectivas tuvo un doble efecto que hasta los momentos no han concretado la transición, por un lado, sirvieron para cohesionar a las fuerzas del gobierno en torno a un enemigo común, ya no solamente la oposición sino lo que ellos llaman “el imperialismo”; por otro lado, las sanciones nutrieron la narrativa guerrista y bélica del gobierno qué como corolario establece: “pese a las sanciones y presiones de la primera potencia del mundo hay que resistir”, principio que se sustenta en el ideario de la revolución cubana y su lucha contra Norteamérica, sin embargo, no hay que caer en el error de subestimar las sanciones ya que representan un mecanismo de presión importante y quizá el único que ha permitido sentar en una mesa de diálogo al régimen.

Entre tantos desaciertos, ¿cuáles son las interrogantes?

Cabe preguntarse en los desaciertos, ¿Por qué fracasó la presión de EE UU? Principalmente, la estrategia careció de un plan B, la administración Trump no tenía capacidad de respuesta en caso de que las presiones y disuasiones no funcionaran. Rol importante han jugado las asesorías cubanas, gobierno que ya cuenta con una vasta experiencia resistiendo sanciones. Adicionalmente, no se estudió a fondo la particular relación entre el poder militar y el poder político en Venezuela, donde se ve una obsecuente subordinación del primero respecto al segundo. Otro factor importante es que no se tuvo en cuenta y tampoco se entendió el férreo control del régimen sobre los poderes públicos. Todo ello abona el camino para que el régimen se convierta en una fuerza monolítica en la que sus integrantes están dispuestos a recibir las sanciones que sean necesarias, pero bajo ninguna circunstancia abandonar el poder político.

Actualmente, los desaciertos en el tema Venezuela representa una oferta electoral tanto de demócratas como de Republicanos, sin embargo, de un lado Trump no dice nada nuevo respecto a Venezuela, más allá de que continuará con la presión, incluso se le ve falto de ideas y estrategia ya no es el mismo de hace un año cuando envalentonadamente se le veía decidido a provocar la transición. Por otro lado, los demócratas aprovechan la coyuntura electoral para desprestigiar al contrario y afirmar que de ganar nuevamente Trump se reunirá con actores del régimen. Vemos entonces como EE UU tiene pocas ideas claras respecto a Venezuela, toca esperar que hayan aprendido la lección y ese conjunto de presiones financieras y diplomáticas las articulen en mejor forma.

Por: Ricardo Martínez

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