¿Por qué la democracia? Justifique su respuesta

La democracia actualmente parece estar más instalada y arraigada en los sistemas políticos contemporáneos, que el plasma en la propia sangre. En buena parte, porque es la forma de gobierno que por excelencia demostró y sigue demostrando ser más idónea para las sociedades, con todos sus matices. Sin embargo, su justificación se construye constantemente, se impulsa y reinventa en la medida en que el tiempo avanzan. Y su reflexión es obligada para todos los ciudadanos.

Por ello, aunque se suele dar por sentado que la democracia está lo suficientemente admitida y razonada. No es así, y vale la pena preguntarse ¿Qué es aquello de la democracia que tanto atrapa a las personas? ¿Qué razones personales se arguyen para defender su existencia? Será porque es el sistema político preferente, de mayor justificación política e intelectual en los últimos setenta años, el centro de grandes debates, discusiones e interpretaciones, puede ser.

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Sin embargo, estas respuestas automáticas, son en mayoría el resultado de la interacción social y de las lecciones históricas aprendidas; pero no del examen honesto, critico, reflexivo, necesario e íntimo; que cada ciudadano debe hacerse sobre este sistema.

Un ejercicio ciudadano obligado

Sé que, como tema y asunto quizá podría pensarse que está sobrevalorada esta reflexión, que no es para todo el mundo hacer este ejercicio mental, que no a todos interesa pensar en la democracia y su justificación personal. Sin embargo, en medio de la crisis histórica de la democracia moderna y particularmente de la crisis política en Venezuela; es debido que cada persona piense y exprese su punto de vista, lo haga público y lo discuta con otros, fomente el dialogo y la discusión sobre este tema.

Para comprender qué es aquello que a fin de cuenta nos hace querer caminar como sociedad junto con la democracia, que nos hace votar por ella y nos hace pensar que permite un mejor sistema de vida. No espero que, de este examen, resulte un sí definitivo. Ya que si hay algo que la democracia admite es el disenso y la multiplicidad de ideas; por ende, lo que espero es un apego a nuestras convicciones políticas e ideales y una defensa consciente los valores, derechos y elementos que nos convienen como sociedad.

Sé que no es tarea fácil, racionalizar las ideas y darles sentido y justificación. Pero este ejercicio tendrá gran sentido, cuando en momentos como los que vive el país actualmente nos toque tomar posición frente a sucesos de crisis política, cultural y social. Donde algunos argumentos, que oigo se pierden por cierta plasticidad moral en acciones e ideas negativas, violentas o que atentan contra la libertad y derechos humanos en general.

 Mi juicio, aquello que rescato de la democracia

Yo también me he preguntado sobre esto que aquí propongo; y creo que además de los aciertos históricos, los valores y la participación política; hay algo en la democracia que me permite defenderla. Y es su promesa cierta, si existe voluntad de llegar a acuerdos sin destruirnos; es decir de crear consensos en medio de la diferencia, en los cuales todos puedan participar. Sobre la base de normas ampliamente aceptadas (ejemplo la legislación positiva) que, siendo justas con las partes involucradas, habilitan un equilibrio.

Valga considerar que esto es solo una promesa, es decir una idea de búsqueda constante, que se hace siempre perfectible, porque como sucede con todos los eventos humanos, se pueden cometer errores; y como lo demuestra la historia, las ideas evolucionan a partir de la experiencia siempre sometida al escrutinio de muchos. Por eso cualquier aspecto es considerado mejorable.

Pero esa libertad de decidir, participar, discutir y hacer valer la opinión; es por lo que justifico este sistema; lo cual impide con razones y argumentos la seducción por parte de ideas populistas, dictatoriales o de otra índole que supongan una imposición autoritaria y atenten contra la idea primigenia de libertad y  razón, elementos intrínsecos en el ejercicio de la política.

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