Crisis política e institucional en Venezuela: ¿Por qué no se logra una solución?

La profundización de la crisis político – institucional de Venezuela y la imposibilidad de que esta se solucione a través de un proceso electoral, ha puesto sobre la agenda doméstica e internacional, la necesidad de utilizar algún mecanismo alternativo de solución de conflicto. El cual permita dirimir las diferencias políticas e ideológicas entre el régimen y la oposición.

En ese sentido, ha sido la negociación política el mecanismo que ha gozado del apoyo y asistencia de la comunidad internacional para superar la crisis venezolana.

Ahora es noticia: ¿Por qué la Asamblea Nacional es tan importante para el régimen?

Diversos actores de la sociedad mundial (ONU, Grupo de Contacto Internacional, República Dominicana, Noruega, Barbados,) pusieron en marcha procesosde acercamiento y diálogo político, que incluso, contando con la asesoría de especialistas y, realizados en lugares “neutrales”, ninguno ha sido efectivo. En vez de acercar a las partes, estas por una u otra razón se han distanciado más.

¿Por qué fracasan los procesos de negociación en Venezuela?

Cabe resaltar que el régimen, ha utilizado cada espacio dispuesto para negociar como una oportunidad. No para encontrar acuerdos que permitan una convivencia institucional y política apegada a la Constitución, sino, que ha buscado distraer la atención al comunicar que va a negociar con la oposición.

Todos los focos comunicacionales apuntan en la dirección de la negociación y se dejan de ver los problemas más apremiantes de los venezolanos (hiperinflación, vulnerabilidad en materia de salud y alimentaria, delincuencia, entre otros).

En segundo lugar, intentan mostrar a la opinión pública internacional una imagen de un bloque de poder sólido que supuestamente goza de un amplio apoyo electoral.

En tercer lugar, utilizan los encuentros de negociación para ganar tiempo. Es usual ver que estos procesos se dilaten en detalles técnicos pocos sustanciales y que por el contrario, cuando se empiezan a discutir los puntos determinantes del proceso de negociación, el régimen se levanta de la mesa.

Finalmente, el régimen impulsa su discurso abanderando que ellos están dispuestos a dialogar con todo el mundo. Lo único es que cada negociación es un profundo fracaso que a propósito ellos buscan y que apenas termina, culpan a otro y afirman que siguen dispuestos a negociar. Vemos entonces el fracaso, hasta los momentos, de los procesos de negociación en Venezuela.

Actualmente la negociación en Venezuela es una entelequia. Todos los elementos de análisis: correlación de fuerzas, intereses, posturas y acciones, tanto del lado del régimen como de la oposición, apuntan a un recrudecimiento del conflicto. Así como una disminución de los espacios de acercamiento político.

Estrategias del régimen para perpetuarse en el poder

No obstante, es el régimen quien de manera más diáfana ha mostrado sus pocas intenciones de negociar en el contexto actual. Negando enérgicamente todas las sugerencias de la comunidad internacional para iniciar un proceso de negociación creíble. Uno basado en la excarcelación de presos políticos, habilitación política de los líderes de la oposición, cese de la persecución a la Asamblea Nacional, garantía de observación internacional. Nada de eso el régimen lo ha acatado.

Asimismo, el régimen designó a la directiva del CNE, función que constitucionalmente le compete a la Asamblea Nacional. Posteriormente nombró a las directivas ad hoc de Acción democrática y Voluntad Popular perpetrando la intervención de los partidos políticos. La cual pretende desplazar a la verdadera oposición. Así como darle paso a un ecosistema de partidos que no represente una amenaza para el régimen. Vemos entonces como es vulnerado el derecho de reunión y de asociación, quedando ahora vetados.

Respecto a las garantías de observación internacional, la situación empeora cada día. Por un lado, tanto el grupo de Contacto Internacional como la OEA desconocieron la nueva directiva del CNE. Además expresaron su preocupación por la profundización de la crisis. Por otro lado, este 29 junio, el régimen le comunicó a la representante de la Unión Europea que tiene 72 horas para dejar el país. Con todo ello la observación o el acompañamiento internacional a cualquier proceso de negociación queda en el aire.

Un camino largo y sinuoso

La situación tan dramática de Venezuela, por ser tan profunda, nos permite pronosticar que lo normal en este país es la sensación de incertidumbre. Vivimos en un entorno donde cada día suceden cosas que nos afectan como ciudadanos y como país. Sin embargo, si de algo hay que estar seguros, es que bajo las actuales condiciones políticas, un proceso de negociación es inviable desde donde se vea. Sí, efectivamente las fuerzas políticas, al menos las opositoras, aspiran a una negociación pacífica, considero que el camino aún es largo y sinuoso.

Por: Ricardo Martínez

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