El gigante asiático y sus cifras de engaño sobre el coronavirus

Ante la pandemia que azota a la humanidad, la respuesta de los Estados en el mundo entero ha sido diversa; sin embargo, en su mayoría se ha dado en función de las recomendaciones de las organizaciones internacionales y las cifras aportadas por China. País en el que se percibió el virus por primera vez y se trazó un patrón de conducta respecto al mismo, su transmisión, contagio y enfermedad producida. Sin embargo, luego de las diversas experiencias y estudios realizados por los países del mundo, crece como la espuma la desconfianza en los números de víctimas reportados por del gigante asiático.

Ha sido luego de que la enfermedad ha causado estragos en las poblaciones y los sistemas de salud a nivel mundial. Principalmente de los países industrializados, que se han vuelto sospechosas las cuentas y estudios reportados por China. Comunidades de científicos han levantado su voz, para denunciar esta realidad e incluso jefes de Estado. 

Ahora es noticia:

El país asiático, donde el primer paciente fue detectado oficialmente en diciembre de 2019, ha registrado 3.318 muertes y 81.589 casos, según las cifras publicadas. En Estados Unidos el coronavirus ha matado a más de 4.700 personas. En sus balances reportan que hay más de 209.000 infectados, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins.

¿Por qué la desconfianza?

Han causado ya ruido y alerta estos datos, entendiendo que China cuenta con una población de 1.400 millones de habitantes aproximadamente, ampliamente superior a la de EEUU y otros países, como España e Italia, los cuales están rebasados por la crisis sanitaria. Y un régimen como el de Xi Jinping quien, al mando del partido comunista, sostienen una amplia hegemonía comunicacional, que prohíbe y censura el reporte, publicación y divulgación, de datos y cifras que no sean los oficiales dados por las instituciones gubernamentales.

De forma directa, entre las acusaciones y demandas realizadas a China, están las presentadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump el pasado miércoles 8 de abril. El mandatario expuso desconfiar de los datos ofrecidos por el gigante asiático, considerando que mintió en su balance de víctimas del coronavirus, infravalorando los casos, según un informe de inteligencia presentado a la Casa Blanca y citado el miércoles por varios congresistas.

La respuesta de China

Y aunque, hasta el momento no han dado a conocer los números reales según la versión de Washington. China dio respuesta a las imputaciones. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, negó tales ideas. En su declaración estimó que es una acusación infundada al no haber podido controlar el brote de Estados Unidos.

Ante esta situación, la OMS ha tomado posición en defensa de China y asegura que, las acusaciones no tienen precedentes y pruebas justificadas. Además, de que los problemas de contabilidad en medio de esta pandemia, son fruto del colapso sanitario en una emergencia y no de una estrategia planificada.

Siendo este el panorama, lo cierto es que quedan aún muchos elementos por develar. Hay datos que se desconocen y testimonios que podrían ser fundamentales para conocer las cifras reales sobre esta pandemia. Sin embargo, ya se han planteado las consecuencias directas del posible desconocimiento; y es que los Estados no admitieron la verdadera emergencia sanitaria a la que se enfrentaban. De ser cierto que las estadísticas de contagio y muertes son diferentes a las originalmente dadas, sería algo comprensible la falta de preparación y posterior crisis sanitaria. El mundo entero desconocía entonces a que se enfrentaba.

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