Aprender a decir no

Hoy en día, escuchamos historias de niños han sufrido algún tipo de abuso sexual. Es un problema de salud pública que cada día va creciendo a nivel mundial. 

abuso sexual en Venezuela

En Venezuela, la Fiscalía General de la República, contabilizó 1.024 casos de pedofilia en el periodo de enero a octubre de 2023. Las razones son varias; van desde la migración, que obligó a los padres a dejar a sus hijos con un tercero (casi siempre con algún tipo de lazo consanguíneo), la ausencia de clases, hasta la complicidad familiar en aceptar o “tolerar” este tipo de actos contra niños y adolescentes solo por el deseo o la “necesidad” de recibir algún tipo de pago o alimento y mantener así su condición social y económica.

Aprobar o aceptar que sus hijos sean usados para algún tipo de prostitución o pornografía infantil, son situaciones que nos obligan a pensar que vivimos en una realidad cultural de estos tiempos y una sociedad con problemas clínicos.

Del mismo modo, hay parejas que bajo su consentimiento permiten que sus hijos pasen por caricias no permitidas, solo por el miedo a no quedarse solos. Recuerden el silencio estimula y protege al abusador.

Resulta abominable escuchar o leer casos como Jeffrey Epstein (acusado de prostitución contra menores), Héctor (Bambino) Veira (condenado por violencia sexual contra un niño de 13 años), los abusos sexuales cometidos por miembros de la iglesia católica y los que se desarrollan en nuestro entorno, que no dejan de asombrarnos y generar repudio. Cuantos abuelos, tíos o algún familiar cercano se prestaron para que entre un menor de edad y un adulto se desarrolle alguna interacción abusiva, es decir, manoseos, frotamientos y contactos sexuales.

También es contradictorio el silencio o la complicidad de una sociedad, que permite o acepta estas acciones, por evitar algún tipo de señalamiento o escarnio público, o el llamado “que dirán”.

Debemos tomar en cuenta que estas agresiones suelen realizarse de forma reiterada dejando cicatrices que son difíciles de borrar y que abre una grieta en el desarrollo integral de los niños. 

Los padres deben denunciar ante las autoridades y no ser partícipes o coautores de estos delitos. Al crecer, sus hijos terminarán desarrollando sentimientos de inseguridad, miedo, problemas de identidad sexual, agresividad y violencia social. No dejemos secuelas en nuestros hijos que luego son difíciles de sanar. ¡Las marcas en nuestra vida son para siempre! 

Lastimosamente las miserias humanas siempre existirán, personas con problemas psicológicos o mentes retorcidas solo serán capaces de poder dañar la integridad física y psicológica de un niño.

El deber de los padres es educar a los hijos para que no sean tocados sin su consentimiento, conversar de forma clara y honesta sobre la realidad de la vida, y rechazar alguna caricia cuando se vean en una situación incómoda. 

La palabra clave es y será aprender y educar a los infantes a proteger y defender su cuerpo, generar vínculos de confianza y canales de comunicación. Garanticemos como padres el bienestar de la sociedad del futuro. Nuestra labor como sociedad, como padres o familiares es exigir respeto en todo momento.

Por Madeleine Martins Da Silva

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11 Responses

  1. El abuso infantil es el peor maltrato y agresión que un niño o niña puede pasar. Cuando leemos este tipo de artículos aun nos queda la esperanza de que hay personas que son capaces de decir y escribir las cosas sin miedo. Hay que poner fin a este tipo de actos, denunciarlo y tomar en cuenta cual es la prioridad: nuestros hijos

  2. Valido las observaciones para los que somos padres y nos toca cuidar a nuestros hijos. Agradezco este tipo de analisis que nos enseñan y como adultos nunca dejamos de aprender de otros

  3. Excelente reportaje, felicitaciones a la redacción y producción por tocar temas sensibles, de mucho interés y aporte a nuestra sociedad que tanto lo necesita.

  4. Muy bueno artículo. Nos dice el Cuidado que debemos de tener con nuestros hijos en esta nueva era o sistema social que estamos viviendo

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