Ruta política de la oposición de cara al 6 de diciembre

El próximo 6 de diciembre están previstas las elecciones parlamentarias, comicios ampliamente cuestionados por la oposición democrática, por la sociedad civil y por la comunidad internacional. Ante tales posturas, lo más conveniente para disminuir las tensiones políticas y dar paso a un proceso electoral confiable y apegado al marco legal venezolano sería iniciar un proceso de acercamiento entre el régimen y la oposición, que revise el cronograma electoral y ofrezca las más amplias garantías para que la ciudadanía pueda acudir a votar en diciembre, no obstante, y es lamentable, tal escenario luce improbable.

Las más recientes declaraciones del régimen dejan entrever que, sin importar los cuestionamientos a las parlamentarias, ellos continuarán imponiendo un cronograma electoral que no le ofrece confianza a la ciudadanía. El régimen ha sido enfático en que se prepara para los comicios electorales y que incluso disolverá la ANC para darle paso a la nueva Asamblea Nacional elegida el próximo 6 de diciembre.

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Ante tal pretensión del régimen, surge la pregunta ¿Cuál debe ser la ruta política de la oposición, de aquí en adelante? Como primer objetivo, tienen que aglutinar a todas las fuerzas democráticas del país, no solamente a los partidos políticos con representación en la asamblea, sino al resto de partidos que hacen vida en el sistema político venezolano, a las ONG, organizaciones sociales, sindicatos, universidades, iglesias, empresarios; de esta manera conformar una fuerza sólida, democrática, que pueda contener las arbitrariedades del régimen y que tenga como principal meta la reinstitucionalización del país.

Esta renovada fuerza política deberá centrarse también en la ejecución de una campaña de concientización dirigida a la ciudadanía, explicándole el por qué las venideras elecciones no cumplen con los requisitos mínimos establecidos en la Constitución y en la Ley Orgánica de Procesos Electorales, y haciéndoles entender que el proceso para reinstitucionalizar el sistema político venezolano es a largo plazo y ninguna solución rápida, mal planteada o desesperada, quizás como las actuales elecciones, le traerán bien al país sino todo lo contrario, profundizará la coyuntura política y las tensiones entre el régimen y la oposición. Finalmente, las fuerzas democráticas no deben generarle expectativas tan altas a la ciudadanía, ese fue un error que cometió la dirección opositora en enero del año pasado cuando no aclaró que el mantra: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres requiere una construcción de capacidades internas y externas compleja y que no responde a un tiempo determinado, la dirección política debe ser realista y no ofrecer metas ni soluciones rápidas a una coyuntura tan difícil como la venezolana.

Más del análisis del futuro escenario del 6 de diciembre

Otro elemento importante es la coordinación con los aliados internacionales, las fuerzas democráticas deben continuar denunciando las irregularidades del proceso electoral y acompañar la propuesta impulsada por EE. UU., la Unión Europea, el Grupo de Lima y el Grupo de Contacto Internacional de un diálogo creíble, serio y con objetivos realizables. En ese sentido, la propuesta de la comunidad internacional se puede resumir en las más recientes declaraciones de Arancha González Laya, ministra de Asuntos Exteriores de España, quien afirmó que “hay que explorar hasta el último minuto las posibilidades de diálogo en Venezuela, de esta forma se podrá celebrar las elecciones parlamentarias en condiciones democráticas”. Esta postura debe ser reconocida y acompañada por las fuerzas democráticas quienes dirigirán todos sus esfuerzos para mejorar las condiciones electorales.

Ciertamente, como todas las acciones políticas esta nueva lucha por un diálogo serio que permita mejorar las condiciones electorales no será fácil y las fuerzas democráticas deben trabajar desde ya para eso, sin embargo, es apremiante también que se tenga un plan b, este debe dar respuesta a la pregunta ¿Qué haremos después del 6 de diciembre si la presión por un nuevo diálogo y mejores condiciones fracasan? Ese es parte del reto fundamental de las fuerzas democráticas.

Por: Ricardo Martínez

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