Parapente: una opción del turismo de aventura en Mérida

Desde hace 25 años el turismo de aventura es uno de los atractivos más famosos del estado Mérida. Su geografía da la oportunidad a los visitantes de explorar sus montañas a través de escaladas, caminatas, rutas cíclicas y hasta apreciarlas desde el cielo con los vuelos en parapente. Para los más desafiantes, ofrece riscos donde el péndulo también es practicado.

Agosto figuraba como la temporada alta para adentrarse en estos deportes extremos. Debido a la pandemia la visita turística se hizo invisible, sin embargo se mantiene con menor intensidad.

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Gerardo López, instructor de parapentes y guía turístico, le contó al equipo de Todos Ahora que pese al confinamiento, las familias merideñas se atreven a explorar la naturaleza que les rodea. Para olvidar el estrés, divertirse, respirar aire libre y a su vez ejercitarse un poco.

El turismo de aventura antes y durante la COVID-19

Antes de la pandemia y de la crisis que vive Venezuela, los principales protagonistas de las actividades extremas era el turista extranjero. A tal punto que esta actividad se convirtió en uno de los movimientos económicos de la región. Por el clima que ofrece la ciudad da la posibilidad que sus visitas sean constante en cualquier época del año.

Según López, “la tendencia era venir a Mérida, la ciudad turística de Venezuela por excelencia”. El turismo de aventura se inició en Los Andes y posteriormente se extendió a varias zonas del país. Por su cercanía llegó principalmente a los llanos con el rafting y el safari.

Desde, marzo cuando la COVID-19 impidió la recreación masiva el turismo decayó, obligando al personal que labora en este sector idear nuevas formas para seguir manteniendo el espíritu aventurero.

Para López , “la parte positiva de todo esto es que la gente está saliendo a conocer su ciudad”, por las típicas jornadas laborales eran pocos los ciudadanos que se atrevían a salir de sus casas a conocer una montaña. Esta es una de las alternativas más factibles que se está usando para continuar con el turismo y la recreación. López, como guía turística lleva a conocer las maravillas que esconde la ciudad entre sus montañas como la cara del indio, uno de los enigmas famosos que rodea a la ciudad.

Alternativas para mantener el turismo de aventura

Los vuelos en parapentes se acostumbran a realizar en Tierra Negra, una zona alejada de la ciudad. A la cual solo es posible llegar en carro rústico. Pero por el problema que se presenta al surtir combustible, López cambió su estrategia.

Ahora vuela en La Hechicera, un lugar accesible para el ciudadano. Está dentro del casco central, es posible llegar con transporte público y aunque no tiene todas las ventajas de Tierra Negra, permite disfrutar de los vuelos en parapente. Allí mismo, actualmente se dictan cursos personalizados para dominar este arte.

“Mi reto principal es proyectar la ciudad como un sitio turístico para que cada vez vengan más personas. En estos momentos también, es recuperar a todas aquellas personas que venían y que ya no nos visitan. Por último dejar mi legado para que estas actividades se mantengan”, confiesa López.

En Mérida, el nivel de parapentista está al alcance internacional, en una categoría profesional licenciada para su competición. Las actividades se clasifican según la edad y del sitio donde se realicen. A partir de seis años de edad es el promedio para probar algunos de los deportes extremos, incluyendo el parapente.

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