Procesamiento sensorial: un desorden invisible que acompaña a nuestros niños

Octubre es el mes de concienciación sobre el procesamiento sensorial. Los problemas de integración sensorial no son siempre evidentes, pero sí muy graves debido a las importantes repercusiones que estos tendrán en la participación del niño en las diferentes actividades de su vida diaria.

procesamiento sensorial
Foto: Cortesía

Cada día es más reportado tanto por padres y maestros que nuestros niños tienen problemas para procesar la información que captan sus sentidos; como el oído, el tacto, el gusto, la vista y el olfato. Aparte de estos sentidos comunes, también hay otros dos menos conocidos: la propiocepción, que es el sentido de conciencia sobre el cuerpo, y el sentido vestibular, relacionado con el movimiento, equilibrio y coordinación. ¿Qué es la integración sensorial? La integración sensorial es el proceso neurológico que integra y organiza todas las sensaciones que experimentamos de nuestro propio cuerpo y del exterior y nos permite generar una respuesta adaptada a las demandas del entorno, pero en Venezuela un alto porcentaje de niños tiene fallas en este importante proceso.

Los niños con desorden de procesamiento sensorial tienen épocas (regreso a clases, fiestas decembrinas, carnavales) donde experimentan demasiada o insuficiente estimulación a través de los sentidos dificultándose integrar la información sensorial; por ejemplo todos los adornos (colores y texturas) en aula, en casa y otros contextos. Todo esto ocasiona una especie de caos en su cerebro por percibir todo de forma desincronizada.

¿Cuáles son las señales?

Los problemas de procesamiento sensorial tienden a presentarse de dos formas: baja reactividad o sobre reactividad , aunque es frecuente que los niños experimenten ambos tipos.

-No tolerar luces brillantes y ruidos fuertes

-Negarse a llevar ropa porque sienten que les pica o les irrita; incluso después de quitarle todas las etiquetas; o los zapatos porque los notan muy apretados o por el contrario requieren apretarlos mucho más.

-Distraerse con ruidos de fondo que otros parecen no escuchar.

-Temer que los toquen por sorpresa y evitar los abrazos incluso de adultos familiares.

-Tener un miedo exagerado a los columpios.
-Con frecuencia tener problemas para entender dónde está su cuerpo en relación a otros objetos o personas.
-Tropezar con cosas y parecer descoordinados.

-Pueden romper el papel al borrar, pellizcar demasiado fuerte o dejar los objetos con demasiada fuerza.

– Tener una necesidad constante de tocar a las personas o texturas, incluso cuando no es socialmente aceptable.

-Tener una tolerancia extremadamente alta al dolor.

-Ser muy inquietos e incapaces de sentarse tranquilos.

-Gustarles actividades como saltar, chocarse y estrellarse.

-Disfrutar de presión profunda como abrazos muy apretados

-Desear movimiento intenso y/o giratorio

¿Quién puede ayudarles?

Siempre el control del neuropediatra será de gran apoyo. Sin embargo, los terapeutas ocupacionales formados en Integración Sensorial son los especialistas que trabajan con esta entidad de niños con programas enfocados en el sentido más afectado en un gimnasio sensorial. En un niño mayor, estos síntomas pueden entorpecer la confianza en sí mismo. Pueden conducir al aislamiento social. Incluso pueden llevar a la depresión.

Lic. Rusdeiba Agelvis García
Especialista en Trastornos del Desarrollo Infantil
Profesora de Neurociencias de la Universidad Monteávila
Directora del Centro Terapias del Desarrollo en Caracas
@terapiasdeldesarrollo 0412-3278280

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