viernes, julio 19

A rey muerto, rey puesto.

Autor: Pablo Sánchez. En Twitter: @pablosomana

Corresponsal de Todos Ahora en Madrid, España.

 

El Gobierno de Pedro Sánchez es el más frágil en la historia reciente de la democracia española. Su moción de censura salió adelante por la decisión a última hora del PNV de apoyarla. Con tan solo 85 diputados, el PSOE necesitará el apoyo de al menos otros 6 partidos para poder implementar las reformas que quiera acometer. El PNV buscará privilegios para el País Vasco, ERC y el PDeCAT aprovecharán la debilidad del gobierno para avanzar en su agenda independentista. Por su parte Podemos, Compromìs, y Bildu tratarán de sacar el mayor redito posible de cara a las elecciones de 2019.

Aún es temprano para definir con certeza hacía donde irá el nuevo gobierno. Si bien es cierto que al principio han sonado las alarmas al ver que la extrema izquierda y los partidos independentistas se unían junto al PSOE para expulsar al PP, los primeros anuncios han calmado un poco los ánimos: Josep Borrell, un catalán anti-independentista, ha sido nombrado ministro de Exteriores y, Nadia Calviño, directora de proyectos de la Comisión Europea, ocupará el ministerio de Economía.

A esta legislatura le queda menos de dos años, si Sánchez quiere validarse en las próximas elecciones tendrá que maniobrar frente al bloqueo del PP en el senado, consolidar el apoyo de Podemos e Independentistas en el parlamento, y además demostrar cierta institucionalidad para recuperar el voto de centro-izquierda arrebatado por Ciudadanos.

 

¿Hacía dónde va la derecha?

Con la caída del gobierno se inicia una nueva etapa en la derecha política. Rajoy ya no es presidente del PP, ayer martes 5 de junio anunció su dimisión a la dirección del partido y convocó a un congreso general. Deshacerse del lastre de la corrupción, renovar sus liderazgos y reafirmar sus ideas son los principales retos del Partido Popular si quiere volver a gobernar.

Por su derecha avanza con fuerza VOX. El partido liderado por Santiago Abascal estuvo a pocos votos de entrar en el Parlamento Europeo en las pasadas elecciones. Aunque el fracaso de aquellas elecciones fue un duro golpe, han sabido reponerse. Todo parece apuntar que entrarán en las instituciones en 2019.

La inestabilidad política, el desempeño económico, la corrupción y el reto secesionista han sido claves para entender la primera parte de la legislatura. Ahora es Sánchez quien recoge el testigo. Su posición es, a la vez, la más complicada y la más favorable. ¿Sabrá aprovecharla?

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