lunes, agosto 26

2019 de Decisiones por la Libertad

Autor: Miguel Barone

Este año inicia con retos que demandan un compromiso innegable a los venezolanos para el rescate de su democracia; finaliza un período presidencial y con ello los últimos vestigios de legitimidad de Nicolás Maduro. Sin embargo las amenazas e intenciones de tomar el poder de forma fáctica están presentes en todo momento, pues el régimen apuesta, bajo el sustento de las irritas elecciones del 20 de mayo de 2018, seguir gobernando Venezuela al margen de las leyes y la Constitución.

He allí el reto más trascendental de quienes apostamos a la democracia y a la libertad plena de nuestro país, impedir a toda costa la continuidad de la tiranía que solo ha traído pobreza, devastación y una Emergencia Humanitaria Compleja que sigue causando estragos fuera y dentro de nuestras fronteras.

Ante tal situación, los ciudadanos debemos apostar y exigir a la Asamblea Nacional, como herramienta más potente y legítima, electa en 2015 por la mayoría de los venezolanos y que el pasado 05 de enero asumió su penúltimo y cuarto período legislativo luego de un 2018 bajo la sombra de la inacción, la incoherencia y la fragmentación de aquella Unidad que había hecho posible su elección; a que encamine todos sus esfuerzos para detener el avance de la dictadura; a que invocando los principios constitucionales haga honor a sus facultades y frente a la inexistencia de un Presidente realmente electo, ocupe el vacío que a partir del 10 de enero se genera en el Poder Ejecutivo

Son tiempos de decisiones valientes, de acciones coherentes y de creer fielmente que hacer lo correcto ante las arbitrariedades, la usurpación del poder y el abuso nos brindará de todo el apoyo necesario para despojar a quienes luchan por el poder para secuestrarlo y subordinarlo a sus propios intereses.

El mes de enero del año en curso, marcará y será reflejo de un año decisivo para el país, pues sin duda alguna existirá una transición en nuestra República, ya sea al pleno totalitarismo o al retorno de la democracia y para lograr que nuestro destino como nación se oriente hacia la segunda dirección resulta pertinente atrevernos a desafiar al régimen en el momento que se encuentra desnudo y sin ninguna conexión con la Carta Magna, evitando que cobre fuerza y sin ningún complejo acabe con la oportunidad de volver a tener un país en libertad en el corto plazo, tal como ha sido sometida la República de Cuba a lo largo de 60 años.

A Juan Guaidó más allá de los acuerdos políticos establecidos a inicios de 2016, la providencia lo ha puesto a ocupar un rol relevante en nuestra historia, a ese venezolano, proveniente de las filas del movimiento estudiantil, le toca dirigir un parlamento en su momento más álgido y le toca tomar decisiones pronto, es decir, el 10 de enero, teniendo en sus manos junto al resto de los parlamentarios el hacer respetar la validez de la Asamblea Nacional, reconocida por el mundo y con ello de la mano del apoyo más inmediato del Grupo de Lima y la OEA recuperar la confianza de todos los venezolanos de bien, quienes al el ocupar el vacío en la Presidencia de la República y evitar la usurpación fáctica por el tirano, le acompañaremos hasta que sea una realidad ese deseo presente en todas nuestras mentes aquella noche vieja del 31 de diciembre.

Mi bandera como venezolano, como dirigente estudiantil, como ciudadano responsable no es más que la de quienes queremos ver a Venezuela libre, la que se enarbola en todos los espacios de discusión en los que se exalta a la justicia, a la democracia y a la libertad; en la familia;  en el empresario honrado;  en el trabajador que con sacrificio sigue luchando por llevar el pan a su hogar;  en el emigrante que tuvo que buscar las oportunidades ausentes acá en nuestra tierra en otras fronteras; en la Universidad Venezolana que no para en su gesta por vencer la sombra y seguir brindando cobijo de esperanza a la tierra que me vio nacer; y en cada rincón que a partir del 10 de enero de 2019 sabemos que inicia una gran oportunidad frente a la amenaza que quiere arrebatarnos nuestro sueños. ¡No la desperdiciemos y en unidad hagamos posible el fin de la dictadura y el renacer de una nueva Venezuela!

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