El Reto de Guaidó (Artículo de opinión) presidente (e)
Volver
Foto Cortesía

El Reto de Guaidó

La pasada gira internacional de Juan Guaidó representó una muestra de apoyo sin precedente. Para comprender la relevancia política de dicho viaje, es menester revisar la historia contemporánea de la región y responder a la pregunta: ¿Cuándo un político fue recibido, en tan poco tiempo, por los líderes más influyentes de la política mundial? Francia, Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos son sólo algunos de los países que agendaron la visita del presidente interino, ello sin tomar en cuenta los organismos multilaterales que también le dieron tribuna a Juan Guaidó, como El Foro Económico Mundial y la OEA. 

    Quedó en evidencia que tanto la Asamblea Nacional como la oposición democrática no están solos, sino que un conglomerado de Estados y organizaciones internacionales apoyan activamente el retorno de la democracia en Venezuela. Pese a ello, la acción de la comunidad internacional a través de sanciones, denuncias y cercos diplomáticos no basta para desestructurar al chavismo, para eso último es necesaria la conjunción entre la presión internacional y la presión interna. 

Dicha situación es harto complicada por lo siguiente: En primer lugar, la capacidad de los Estados para presionar tiene pocas trabas debido a que casi todos los jefe de gobierno no tienen impedimentos del parlamento ni de la oposición de su respectivo Estado, al contrario es notorio que tanto el gobierno como la oposición de muchos de esos países reconocen a Guaidó, por su parte la oposición en Venezuela es objeto sistemático de persecución, represión y cárcel; incluso es usual ver la inmunidad parlamentaria allanada. En segundo lugar, la acción conjunta de diferentes Estados para abordar la crisis humanitaria compleja se da de manera expedita pues están claros de la naturaleza autoritaria del régimen, del lado de la oposición la capacidad de acción conjunta es débil, pues el gobierno se ha encargado de encarcelar, expulsar forzosamente a diputados del país y perseguir a la disidencia. Reunirse, protestar y presionar al gobierno son acciones que desgastan en gran medida a la oposición lo que disminuye sus efectos. 

    Mostrada la dificultad de conjunción entre la presión internacional y la presión interna, el principal reto de Juan Guaidó es traducir en acciones locales ese apoyo que mostraron los grandes líderes del mundo. Por un lado, necesita reactivar las protestas, es decir volver a mostrar el descontento de la población en la calle, manifestándole de esa manera a la opinión pública internacional el creciente rechazo de la ciudadanía hacia el gobierno. Para lograr este objetivo necesita motorizar a la iglesia, estudiantes, partidos políticos, empresarios, sindicatos y maestros para que logren articular un plan de acción de calle de plazo continuado, en el que el desgaste sea poco y la participación masiva y sobre todo constante. 

En segundo lugar, necesita conformar un CNE a través de la AN, cumpliendo con lo reglamentado en la Carta Magna (requisitos y plazos) para que tenga las capacidades de realizar elecciones en caso de que las condiciones políticas se dieran. Finalmente, debe generar una propuesta al gobierno en la que se le ofrezcan claros incentivos para la transición. Hasta los momentos esto último parece fuera de la realidad, pues el discurso actual de la oposición y del gobierno no buscan dirimir diferencias sino profundizarlas. 

La posible transición es muy compleja, ya que son pocos los estímulos que tiene el gobierno para asistir a unas elecciones competitivas, sin duda en caso de perderlas correrían el riesgo de ser juzgados penalmente dentro de Venezuela o en el exterior. Otra posibilidad sería exiliarse en Cuba o en Rusia. El mundo se le hace más pequeño al gobierno, sancionados y rechazados por gran parte de los países occidentales, un escenario que no descartan es enquistarse en el poder político quien sabe por cuánto tiempo. El panorama es difuso, las elecciones con garantías pueden ser una fórmula para destrabar la crisis política, sin embargo, en la actualidad no se ven intenciones por parte del gobierno para apoyar elecciones con garantías.  

Por: Ricardo Martínez

¿Te gustó lo que leíste?

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!